"Ideología y Coartada". Tribuna Pachi Vázquez en La Voz de Galicia

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"Ideología y Coartada". Tribuna Pachi Vázquez en La Voz de Galicia

La decisión de los gobiernos conservadores de desmantelar la sanidad y la educación públicas es una constante que se reproduce allí donde acceden al poder. Ocurrió en el Reino Unido, ocurrió en Cataluña, ocurrió en Galicia desde el 2009 y ocurre ahora en todas las comunidades autónomas gobernadas por el Partido Popular desde el pasado 22 de marzo.

Es sintomático. En vez de cuestionar las televisiones autonómicas, los numerosos entes que duplican o triplican las Administraciones, la simplificación de la Administración local, las diputaciones (Galicia cuenta con 475 organismos de la Administración local para gestionar menos de tres millones de ciudadanos), los gastos en publicidad y propaganda o los puestos políticos de los Gobiernos, cuestionan los servicios públicos esenciales.

Para los Gobiernos conservadores, aquello no es primordial; lo primero es atacar los pilares básicos de nuestro modelo social, la sanidad y la educación, promoviendo el cierre de centros hospitalarios, el cierre de quirófanos, la reducción de medicamentos, la reducción de docentes, el incremento del coste de las guarderías o la reducción de becas. Esto forma parte de las primeras decisiones que toman siempre los gobiernos conservadores al llegar al poder.

Pero, eso sí, por delante siempre con el estribillo de «la defensa del Estado social». La supresión de la gratuidad de los libros de texto es el mejor ejemplo de cómo el Gobierno gallego gasta más reduciendo derechos sociales.

Para esta decisión ideológica e impopular, a la derecha le hace falta una coartada, que toma de las recomendaciones de uno de sus ideólogos de cabecera, Frank Lunntz, que en su best seller sobre el uso estratégico de lenguaje político, dice: «Lo importante no es lo que dices, sino lo que la gente entiende».
De ahí la reclamación que realiza a través del Consejo de Política Fiscal y Financiera, aun sabiendo de su inviabilidad, y para justificar el recorte de sus políticas sanitarias y económicas: «Yo no quería desmantelar la sanidad y la educación, pero? Madrid no paga».

Da igual que no esté presupuestado ese dinero o que se haya firmado hace un año el acuerdo para realizar los pagos, tal y como propone el Ministerio de Economía. Se resta importancia al hecho relevante de que se incluyeron 242 millones de euros adicionales en los presupuestos del 2011 sabiendo que no tenían consignación alguna. Solo buscan un culpable que les permita llevar a cabo un diseño ideológico y estratégico bien definido.

La razón de todo esto es evidente: para la derecha, el gran negocio está en la sanidad y en la educación, que representan el 70 % de los presupuestos autonómicos y nacionales.

La persistencia en denunciar la inviabilidad del sistema actual le abre las puertas de par en par a la iniciativa privada, como sucede en el caso del Hospital de Vigo, donde el coste (curiosa austeridad) se multiplicó por tres, y la gestión privada de 600.000 pacientes de su área de influencia se llevará a cabo durante los próximos 25 años.

No vale el doble discurso «contención del gasto y austeridad para todos». Las comunidades autónomas tienen que dar ejemplo, cumplir sus objetivos de déficit y aplicar la reducción de gasto real en los elementos más superfluos de nuestro modelo de Estado, nunca sobre sus pilares principales, la sanidad y la educación.

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